La oración es un camino y no un destino. Se anima a los miembros a perseverar en la oración diariamente, incluso cuando sientan que no "sienten" nada. La constancia en la oración ayuda a madurar en la fe y a encontrar la paz interior.

El primer paso hacia la oración en el Camino Neocatecumenal es entender la oración como un encuentro personal con Dios. No se trata solo de recitar oraciones o seguir rituales, sino de establecer una relación viva y dinámica con el Creador. Se anima a los miembros a comenzar con oraciones simples y sinceras, expresando sus sentimientos, dudas y esperanzas.

La oración no solo se dirige a Dios en busca de consuelo o solución a nuestros problemas, sino que también implica interceder por los demás. El Camino Neocatecumenal enseña a sus miembros a orar por las necesidades de la Iglesia, del mundo y especialmente por aquellos que sufren o están necesitados.